Hoy ha sido otro día de esos raros, sentimientos a flor de piel, dos horas frente a Tí, dando un gran repaso a lo que este día significa para nuestra Iglesia, nuestro pueblo, nuestra Cofradía, nuestros hermanos y para mi. Tantos años recibiendo la bendición, aunque entre la calor y el incienso, con lo monísima que yo estaba en el 79, con mi vestido y mi pamela, terminé como en la graduación de Carry, sangrando la nariz. No ha sonado ni triunfal, ni la Primavera, ni pisado las juncias, ni el serrín pintado, pero sí que he compartido el momento con Sebas, don Gabriel y... tantos iconos de este día, con la marcha real, que ha sonado estupenda desde el órgano del coro por Agustín. Como no tengo cohetes, no ha sonado ninguno, el día que también hubiese alegrado muchos corazones al oírlo. Muchísimos años de espera en la puerta de la iglesia y, ya bastantes que lo oigo desde dentro. El año pasado fue un día agridulce, sintiendo muchísimo el camino que siguió un mal entendido. Pero al mismo ti...