Todos los caminos conducen a Ella

En la madrugada del Sábado, a las 04.00 horas, tuvo lugar el rezo de la Salve, en la Ermita de Jesús, para pedir a la Stma. Virgen de la Cabeza protección y fuerzas para todos sus peregrinos. Unos diez o quince minutos después, se partió hacia el Cuadro de la Virgen para entonar su himno y recibir las últimas indicaciones por parte del Presidente de nuestra Cofradía, resaltando especialmente el hacer un camino sin fracturas y lleno de hermandad. Tras esto, el grupo formado por algo más de un centenar de miembros se puso en camino, ahora sí, hacia las Puertas del Cielo, hacia el Cerro del Cabezo, hacia Ella. Con las primeras luces del día y siendo en torno a las 08.00 horas, tuvo lugar un desayuno en el paraje de La Cabrera. Unos 20 minutos después se prosiguió con el camino, haciendo una parada en el Arroyo de Los Santos para bautizar a todos aquellos que participaban por primera vez con la Cofradía de Marmolejo. El Presidente fue el encargado de bautizar a estos. Alrededor de las 12.30 horas, se llegaba al Cerro y que mejor manera de ser recibidos que con las campanas de nuestra casa, la casa de todos los marmolejeños. Sin detenerse ni un instante, con el rostro cansado y los cuerpos fatigados, la peregrinación se postró a sus Plantas, hecho que tuvo lugar sobre las 13.00 horas. Allí estaba Ella, señorial, con esa sonrisa que queda reflejada en el rostro de todos aquellos que hacen el camino hasta nuestra Madre, con esa dulce mirada con la que alivia la fatiga de unos cuerpos peregrinos, con sus verdes ojos, símbolo de la esperanza, esperanza de poder vivir muchos más caminos hasta Ella. Tras el paso por el Camarín y tras haberle dado gracias por haber guiado sin incidencias a sus hijos, tuvo lugar una invitación en la Casa de la Cofradía para recuperar fuerzas, así como empezar a contar de nuevo los días que quedan para poder ver de nuevo a la Reina de Sierra Morena. La Real Cofradía de la Stma. Virgen de la Cabeza de Marmolejo, quiere dar las gracias a todos los que han participado en tal acto y animar a aquellos que por un motivo u otro, no pudieron acompañarnos. ¡Viva la Virgen de la Cabeza!